
El proyecto, por su volumen y por la gran cantidad de estacionamientos requeridos, rompe el récord de profundidad para una obra en Santiago (32 metros bajo la cota cero), lo que ha llevado a varias innovaciones: construcción de pilas de fundación en 2 tramos por la profundidad que se alcanza, y extracción de la tierra con técnicas de minería como cintas transportadoras, para reducir el área que requiere el acceso de camiones a la fosa.
Ante la novedad tanto programática (pedida por el cliente) como técnica (pensada y ofrecida por las constructoras), cabe preguntarse cómo será la arquitectura del proyecto – su inserción urbana, la organización del conjunto, su imagen en la ciudad -


