
(Traducido por Zhou Xiangfeng)
Hasta ahora, el diseño de la arquitectura espacial se ha centrado principalmente en proyectos articulados en torno a estaciones espaciales orbitales o misiones de exploración a Marte, la gran mayoría encargados por agencias gubernamentales como la ESA europea o la NASA estadounidense. No obstante, en los últimos años un grupo más amplio de profesionales ha comenzado a prestar atención a este tema, desde especialistas de diversos campos —como la arquitectura o la sociología— hasta empresarios e inversores (no todos con fines altruistas). Estos nuevos actores se han sumado a la carrera espacial del siglo XXI para enfrentarse al desafío de diseñar entornos habitables en el espacio exterior.
El acelerado desarrollo tecnológico, el crecimiento demográfico global y la crisis del cambio climático nos obligan a imaginar cómo sería la vida más allá de la Tierra. A medida que esta tendencia gana fuerza y suscita una reflexión colectiva, surgen oportunidades para romper con los paradigmas tradicionales y explorar nuevos territorios (como NEOM), así como nuevas organizaciones que respaldan estas investigaciones (como el SATC y el SICSA). Aunque todavía nadie ha pisado Marte, ya se han puesto en marcha proyectos continuos y simulaciones —como MARS-ONE y "Martian City Science" (de BIG)— para explorar el diseño, la construcción y la habitabilidad de un futuro asentamiento humano en el espacio.



