
El transporte aéreo ha abierto múltiples vías para las experiencias de viaje. En los últimos años, estos espacios de transición se han convertido en destinos por derecho propio, con aeropuertos como el Aeropuerto Internacional de Hong Kong y el Aeropuerto Internacional de Incheon que reciben a más de 60 millones de visitantes al año. El aeropuerto suele ser la primera y la última impresión de una ciudad, y los/las diseñadores/as y planificadores/as urbanos/as están reconociendo su rol a la hora de contar la historia de la marca de un lugar. Como centros neurálgicos tanto de viajes como de turismo, estos aeropuertos buscan fusionar la funcionalidad con la interacción cultural, ofreciendo a los/las pasajeros/as una muestra de la identidad local incluso antes de salir de la terminal.





























