
Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos argumentativos sobre las preguntas críticas que definen nuestro campo.
Cada época de la arquitectura ha estado definida por sus instrumentos. El compás, el tablero de dibujo, la cámara y la computadora han alterado la manera en que se piensa y se produce en la arquitectura. Sin embargo, el momento actual se percibe cualitativamente distinto. A medida que la inteligencia artificial y los sistemas generativos se integran en los flujos de trabajo cotidianos, las herramientas dejan de ser extensiones pasivas de la mano del/de la arquitecto/a y comienzan a operar como agentes semiautónomos. Proponen, optimizan y simulan, produciendo resultados que, en ocasiones, escapan a la total previsión de sus creadores/as.























