
Es común asociar a Bali principalmente con sus playas y su sector de ocio. Y con justa razón, ya que la provincia indonesia recibió a más de 2.9 millones de turistas solo este año. Además de los/las visitantes temporales, Bali también alberga a habitantes de largo plazo y a nómadas digitales, lo que ha contribuido a su rápido crecimiento demográfico. Esto ha afectado, de manera natural, su densidad urbana y su necesidad de alojamiento y servicios adicionales, abriendo paso a oportunidades para una arquitectura creativa y la exploración de materiales.
Este fenómeno se manifiesta a menudo en los numerosos proyectos construidos con bambú, siendo la isla el escenario de algunas de las construcciones vernáculas de bambú más antiguas y complejas. Este conocimiento se puede transmitir a los/las arquitectos/as y profesionales de todo el mundo que deseen comprender cómo se puede aplicar este material tan versátil en sus propios países. Muchos estudios locales y globales de renombre, como IBUKU y Bamboo U, han promovido esta arquitectura con conciencia ecológica a través de sus obras, las cuales siempre se enfocan en la preservación de la naturaleza y en la recuperación u optimización de las técnicas de construcción tradicionales.










