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Arquitectos: noAarchitecten
- Área: 5000 m²
- Año: 2022


Desde la crisis de 2008, un puñado de oficinas pequeñas (ninguna de más de quince años de antigüedad y ninguna lo suficientemente grande como para necesitar un manifiesto en el sentido tradicional) ha llegado, de manera independiente, a alguna versión del mismo rechazo: sonar demasiado seguras de sí mismas, demasiado pronto, en una disciplina que se había pasado la década anterior vendiendo la certeza como un acabado. Probablemente se resistirían a ser agrupadas bajo una misma etiqueta, pero la coincidencia misma radica en que algo en el ejercicio de la arquitectura después de 2008 hizo que la inocencia pareciera la única postura que valía la pena intentar.
Al menos desde 2019 en adelante, Fala ha difundido una descripción de sí misma de dos palabras, repetida textualmente en docenas de medios de arquitectura: una "oficina de arquitectura ingenua". Sin notas al pie, sin ironía; simplemente una oficina, fundada en 2013, que construyó una década de casas, casitas para pájaros y encargos institucionales sobre un término que la arquitectura había pasado un siglo intentando superar. La pregunta que plantea la frase no es si los edificios son buenos (que, por lo general, lo son), sino qué significa para una oficina elegir la inocencia como una postura pública. ¿Dónde termina la postironía y comienza el marketing?


La oficina de arquitectura 51N4E, con sede en Bruselas, obtuvo el primer lugar por su proyecto para la Plaza Skanderbeg en Tirana, Albania. El Premio Europeo del Espacio Público Urbano es un certamen bienal que promueve la creación, recuperación y mejora de los espacios públicos en las ciudades europeas, y seleccionó a las propuestas ganadoras de este año por su impresionante transformación de la plaza central de la ciudad.
La reestructuración y renovación de la Plaza Skanderbeg realizada por 51N4E es el resultado de haber ganado un concurso internacional de arquitectura en 2008. Tras la suspensión del proyecto en 2010 debido a cambios administrativos y su posterior reanudación en 2015, el resultado final consiste en una serie de intervenciones urbanas que "invitan a las funciones vecinas públicas y semipúblicas a extenderse hacia el espacio exterior".


Cuando pensamos en las fachadas, rara vez las imaginamos como hábitats. Las vemos como los elementos que separan el interior del exterior, regulan la temperatura, reducen el ruido y protegen a los edificios de las condiciones externas. Si bien le otorgan a la arquitectura su lenguaje visual, también se espera que mantengan el mundo exterior a distancia. Al hacerlo, a menudo se las ha entendido como barreras: superficies que definen dónde comienza el confort humano y dónde debe permanecer el medio ambiente.
Sin embargo, el exterior de un edificio nunca está vacío. Durante siglos, la arquitectura ha generado, de manera involuntaria, oportunidades para otras formas de vida. Las aves anidaban bajo las tejas, los insectos ocupaban las grietas de los muros de mampostería, y el musgo o las plantas echaban raíces en repisas, canaletas y superficies de piedra rugosa. Aunque estas condiciones rara vez se diseñaron pensando en otras especies, crearon pequeñas oportunidades para que la vida se abriera paso en ellas.






Los EUmies Awards son organizados anualmente por la Fundació Mies van der Rohe y la Comisión Europea, con el apoyo del Programa Europa Creativa de la Unión Europea. Partiendo del principio de que "la arquitectura no es meramente una cuestión técnica o estética, sino un asunto cultural, ambiental y democrático", este 19.º ciclo del Premio reúne 410 obras de 40 países y 143 regiones de toda Europa. Además de reconocer proyectos de arquitectura contemporánea, los premios también buscan reflejar valores europeos como la diversidad cultural, la sostenibilidad, la democracia y la solidaridad. Este año, la mayor parte de las obras nominadas (23%) corresponde a proyectos residenciales, que abarcan tanto vivienda colectiva como unifamiliar, seguidos por programas culturales (13%) y educativos (12%). La selección refleja un equilibrio entre transformaciones de edificios existentes (44%) y obra nueva (56%), mientras que el 12% de las nominaciones corresponde a obras transnacionales y el 33% de los estudios tiene 10 años o menos de trayectoria, lo que subraya la creciente visibilidad de las prácticas emergentes.
