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Arquitectos: Atelier OO
- Área: 300 m²
- Año: 2026



La arquitectura contemporánea ha aprendido a celebrar la materia viva. Paneles de micelio, sistemas de algas, muros vivos; hoy en día se da la bienvenida a la vida en los edificios, presentándola como innovación. Sin embargo, la misma disciplina que celebra estos organismos trata al moho como contaminación. Ambos procesos son biológicos. Ambos responden a la humedad, la temperatura y las condiciones de los materiales. La diferencia no es científica, sino que radica en qué formas de vida está dispuesta a aceptar la arquitectura y cuáles prefiere eliminar.
El moho no se limita a edificios abandonados o a interiores con un mantenimiento deficiente. Aparece en hogares, escuelas, oficinas, estructuras históricas y obras nuevas, en diversos climas y contextos. Esto hace que resulte difícil ignorarlo como un problema menor o aislado. Si el moho regresa constantemente, ¿qué nos está diciendo sobre los entornos que crean los edificios?





Los sitios patrimoniales constituyen complejos archivos espaciales en los que convergen la arquitectura, la historia y la memoria colectiva. Abarcan un amplio espectro de contextos: desde restos arqueológicos, paisajes urbanos antiguos e históricos y paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta estructuras cívicas de principios de la era moderna e infraestructuras industriales. Sin embargo, estos entornos se enfrentan a diversos desafíos: el cambio climático, la transformación urbana, los desastres, las cambiantes necesidades sociales y la erosión gradual de su tejido material. Los proyectos de revitalización y restauración responden a estas condiciones al posicionar la práctica arquitectónica y espacial como un mediador activo entre la preservación y las topologías contemporáneas.
En la práctica actual, la conservación se entiende como un proceso creativo de adaptación y reinterpretación que beneficia tanto a las comunidades como a sus habitantes. Al mismo tiempo, la arquitectura monumental sigue definiendo la identidad y el paisaje de un lugar para un público más amplio y para las generaciones futuras. Quienes ejercen la arquitectura y la planificación tienen el desafío de dialogar con contextos históricos sensibles, al tiempo que introducen nuevos programas, técnicas y experiencias espaciales. De este modo, ejemplifican diversos enfoques de diseño, que abarcan desde intervenciones estructurales precisas, estrategias adaptadas al clima y una meticulosa restauración material, hasta la cuidadosa inserción de nuevos elementos arquitectónicos. De igual importancia es su compromiso con el conocimiento vernáculo y la materialidad, lo que preserva la identidad local y la especificidad cultural de cada sitio.


En principio, la creación de un lugar no es una tarea difícil; basta con que las personas se reúnan de manera habitual en un sitio determinado con un propósito o actividad para que un espacio cobre existencia. Esto no desestima el hecho de que un elemento físico deba acompañar este encuentro para que el espacio resulte protector, acogedor y atractivo. Esta idea del espacio que surge a partir de una intención se manifiesta claramente en una de las funciones más antiguas de la sociedad: los mercados de alimentos o productos locales.
Para dar origen a un mercado, el elemento arquitectónico puede ser tan sencillo como una cubierta ligera que albergue a los y las comerciantes y ofrezca un límite tácito al lugar, o bien, tan ingenioso como la reutilización adaptativa de un edificio o sitio existente para albergar nuevas necesidades. Por último, puede tratarse de una estructura temporal y ligera, instalada para ciertos eventos o necesidades específicas y luego desmontada para ser utilizada en otro sitio o con otros fines.

Durante los últimos años, el equipo de curaduría de proyectos de ArchDaily ha vuelto a visitar obras de arquitectura que considera merecedoras de una mirada más profunda. A través de una publicación de Instagram llamada 'Project Review' (Reseña de proyecto), describe lo que considera el o los atributos principales de la obra. Al profundizar en las historias de los proyectos y en los elementos que los hacen verdaderamente inspiradores, destaca iniciativas que de otro modo podrían pasar desapercibidas y las estudia de cerca, con especial atención a la localidad y el contexto. El resultado es un conjunto de obras diversas, a menudo ubicadas en zonas rurales o suburbanas, que cumplen una función pública o poseen un significado histórico.
Si bien se incluyen algunas viviendas, la mayoría de las reseñas se orientan hacia centros culturales, bibliotecas, espacios de trabajo o entornos comerciales. Cabe destacar también que muchas de estas obras provienen de Asia, con algunos proyectos clave de la China rural. La selección es sumamente diversa en cuanto a materialidad y lenguaje de diseño; no obstante, todos los proyectos proponen soluciones arquitectónicas innovadoras y narrativas cautivadoras.

Shenzhen es la primera Zona Económica Especial (ZEE) de China, y funciona como ventana para la Reforma y Apertura del país, además de ser una emergente ciudad de migrantes. Ha evolucionado hasta convertirse en una metrópolis internacional, moderna e influyente, creadora de la mundialmente famosa "Velocidad de Shenzhen" y acreedora al título de "Ciudad del Diseño". El diseño arquitectónico constituye la expresión más intuitiva del espíritu de integración e innovación de Shenzhen. Durante la última década (2015-2025), el desarrollo de la arquitectura urbana en Shenzhen se ha integrado estrechamente con su carácter urbano abierto e inclusivo, sus ventajas ecológicas de estar enclavada entre las montañas y el mar, y el espíritu local que fusiona la cultura tradicional con la tecnología innovadora, mostrando el encanto único y la sólida vitalidad de la ciudad a través de múltiples dimensiones.

Los niños y las niñas perciben el espacio de manera diferente a las personas adultas. Para ellos y ellas, el mundo aún no se ha racionalizado en función y circulación, sino que se experimenta a través de la emoción y la curiosidad. Mientras que las personas adultas suelen recorrer las habitaciones por hábito, la infancia las habita desde la inmediatez. Un haz de luz solar se convierte en un acontecimiento. La curva de un pasillo invita a deambular. El sonido de los pasos sobre la madera o la suavidad de una tela bajo la yema de los dedos no son un fondo, sino información. Aquello que las personas adultas pueden descartar como momentos periféricos media silenciosamente su sentido de seguridad, autonomía, pertenencia y posibilidad. La arquitectura es una oportunidad para que la pedagogía se materialice físicamente.
