Cortesía de Estudio Lamela, Rogers Stirk Harbour + Partners
Los aeropuertos modernos han adquirido una escala cada vez mayor. Con plataformas de estacionamiento de aeronaves de gran envergadura, programas múltiples y millones de viajeros al año, la presencia de esta tipología ha crecido de manera exponencial. Caracterizada por ofrecer una variedad de experiencias espaciales únicas —desde enormes salas de espera y salones de lujo hasta mangas de abordaje comprimidas—, la arquitectura aeroportuaria propiamente dicha surgió apenas en el último siglo. Hoy en día, las y los arquitectos y diseñadores están empezando a disolver creativamente la imponente escala de los aeropuertos para explorar su papel en la vida urbana contemporánea.
El transporte aéreo ha abierto múltiples vías para las experiencias de viaje. En los últimos años, estos espacios de transición se han convertido en destinos por derecho propio, con aeropuertos como el Aeropuerto Internacional de Hong Kong y el Aeropuerto Internacional de Incheon que reciben a más de 60 millones de visitantes al año. El aeropuerto suele ser la primera y la última impresión de una ciudad, y los/las diseñadores/as y planificadores/as urbanos/as están reconociendo su rol a la hora de contar la historia de la marca de un lugar. Como centros neurálgicos tanto de viajes como de turismo, estos aeropuertos buscan fusionar la funcionalidad con la interacción cultural, ofreciendo a los/las pasajeros/as una muestra de la identidad local incluso antes de salir de la terminal.
La ventilación tiene dos propósitos principales en una habitación: primero, eliminar los contaminantes y entregar aire limpio. Segundo, satisfacer las necesidades metabólicas de los ocupantes, proporcionando temperaturas agradables (si el tiempo lo permite). Sabemos que los ambientes con ventilación inadecuada pueden generar serios problemas en la salud de las personas y, especialmente en climas cálidos, molestias térmicas. Un estudio de la Universidad de Harvard demostró que en edificios con buena ventilación y mejor calidad del aire (con menores índices de dióxido de carbono), los ocupantes presentaron un mejor desempeño de sus funciones cognitivas, respuestas más rápidas a situaciones extremas y un mejor razonamiento en actividades estratégicas.
Es claro que la ventilación juega un papel esencial en garantizar la calidad del aire y el confort térmico adecuados en los edificios. Todos lo hemos sentido. Cuando hablamos de ventilación, probablemente pensamos en una ligera brisa que entra por la ventana, que se desplaza a través de nuestro pelo y que trae un aroma agradable y una temperatura refrescante, aportando aire fresco y comodidad. En climas agradables, esta experiencia puede ser una realidad bastante cotidiana. En climas extremos y áreas contaminadas, esto puede ser muy diferente.