
Marcada por el refinamiento y la pureza del diseño, la arquitectura portuguesa históricamente mantiene una aguda relación entre el objeto construido y el territorio en el que se inserta.
Nombres como Álvaro Siza Vieira, Eduardo Souto de Moura y Fernando Távora siguen siendo los principales referentes al pensar en la producción arquitectónica portuguesa. Sin embargo, más allá de estas grandes figuras, un grupo de oficinas jóvenes creadas en los últimos diez años ha demostrado fuerza y relevancia en la nueva producción. En este panorama, se destacan nuevos atributos: un sentido estético y constructivo basado en el minimalismo moderno, pero cuestionado y renovado de acuerdo con los nuevos parámetros sociales y filosóficos contemporáneos; la unión de campos híbridos —del arte y el diseño de producto a la arquitectura y el urbanismo—; y un proceso cada vez más colaborativo, basado en la unión de ideas colectivas.























