La ley 21st Century ROAD to Housing Act, un proyecto de ley de vivienda bipartidista del Senado de los Estados Unidos, se convirtió automáticamente en ley el 11 de julio de 2026. Con el nombre oficial de "Renewing Opportunity in the American Dream (ROAD) to Housing Act" (Ley para Renovar las Oportunidades en el Sueño Americano para el Acceso a la Vivienda), la iniciativa ha sido catalogada como la medida de vivienda más significativa en el país desde la National Affordable Housing Act de 1990, así como "la legislación de vivienda más exhaustiva en décadas". En un contexto de crisis mundial de vivienda, el texto reforma los programas federales de vivienda y amplía las opciones de financiamiento disponibles, otorga subsidios a las comunidades, aborda los requisitos normativos para la construcción y hace frente a la concentración de la propiedad. Esta ley se suma a las iniciativas globales por una vivienda adecuada, tales como límites a los alquileres de corto plazo, impuestos a las unidades residenciales desocupadas y la transformación y reutilización adaptativa de estructuras existentes, con el doble objetivo de aumentar el número de viviendas y poner las actuales a disposición de la población.
La "Cabin of Curiosities" impresa en 3D es un proyecto de investigación y una indagación de “prueba de concepto” sobre las posibilidades arquitectónicas del suprarreciclaje y de los revestimientos personalizados impresos en 3D como respuesta a las necesidades habitacionales del siglo XXI.
Este proyecto exploratorio es el resultado de la startup de fabricación aditiva Emerging Objects, con sede en el Área de la Bahía y fundada por Ronald Rael y Virginia San Fratello, quienes enseñan en la Universidad de California en Berkeley y en la Universidad Estatal de San José, respectivamente. Asimismo, cofundaron el estudio de arquitectura Rael San Fratello, cuyo trabajo se enfoca principalmente en la arquitectura como un esfuerzo cultural.
La casa *dogtrot* surgió en el sur de los Estados Unidos a finales del siglo XIX como una respuesta directa a los climas húmedos, la disponibilidad de materiales y los patrones de habitabilidad rural. Presente en los montes Apalaches, las costas de las Carolinas y las tierras bajas de Luisiana, esta tipología de vivienda apareció en numerosas variantes regionales; sin embargo, su lógica espacial fundamental se mantuvo notablemente constante. Dos volúmenes habitacionales cerrados quedan separados por un pasaje central abierto y unificados bajo una cubierta continua, lo que genera una vivienda que resulta a la vez económica y sensible a los veranos largos y calurosos. Aunque los historiadores de la arquitectura siguen debatiendo sobre los orígenes geográficos precisos de la casa *dogtrot*, la tipología representa una inteligencia vernácula más amplia que surgió de la convergencia entre las necesidades ambientales, las prácticas constructivas locales y la vida rural.
Con cada una de las más de 23,000 respiraciones que realizamos al día, el aire viaja a través del sistema respiratorio hacia los pulmones, donde ocurre un intercambio de gases vital: se absorbe oxígeno y se expulsa dióxido de carbono. Este acto involuntario y esencial desencadena además otro proceso, menos visible pero profundamente impactante—nuestra percepción del olfato. A medida que el aire pasa por la cavidad nasal, las moléculas de olor entran en contacto con los receptores olfativos ubicados en el epitelio olfativo. Estos receptores envían señales directamente al bulbo olfativo, que forma parte del sistema límbico—el área del cerebro vinculada a la memoria y las emociones—. Lejos de ser un sentido secundario, el olfato actúa como un puente directo entre el entorno y nuestras respuestas emocionales más profundas. Los aromas poseen un poder único para evocar recuerdos vívidos, provocar confort o una aversión inmediata, e influir en nuestro estado de ánimo de manera casi instantánea.
A medida que dejamos atrás el Día de Acción de Gracias y nos adentramos en diciembre, la temporada festiva se acerca rápidamente. Esta época del año pone en marcha celebraciones, vacaciones y planes de viaje en su máxima expresión. Particularmente en el hemisferio norte, existe una estrecha relación entre las festividades de fin de año y el clima frío y nevado.
Entre las muchas tradiciones que celebran la temporada, una de las más desafiantes a nivel logístico y arquitectónico es la instalación del colosal árbol de Navidad del Rockefeller Center en la ciudad de Nueva York. Este espectáculo que implica trasladar un árbol de más de 21 metros de altura y más de 10 toneladas a uno de los centros urbanos más transitados del mundo continúa capturando el espíritu festivo año con año.
La imagen casi cliché de la cerca blanca de madera se ha convertido en sinónimo de los ideales del sueño americano. Detrás de la cerca, invariablemente hay un césped perfectamente podado, una alfombra verde sobre la cual la vida puede transcurrir. Sin embargo, esta imagen y sus asociaciones no son casuales. En su libro, "Domesticity at War", Beatriz Colomina señala que, desde la Segunda Guerra Mundial, el césped ha ocupado un lugar central en el imaginario del país, convirtiéndose primero en un con el fin de dar cabida a la diversidad, tanto social como ecológica. símbolo de la estabilidad de los hogares a los que los soldados esperaban regresar, ofreciendo un espacio donde quienes se quedaban en casa aún podían cumplir con sus deberes hacia la nación y, tras la guerra, propagando la imagen de un estilo de vida idealizado, mantenido con esfuerzo y dedicación. En los últimos años, el césped ha vuelto a surgir como un escenario de conflicto, esta vez entre quienes esperan preservar esta imagen idealizada y quienes buscan romper la uniformidad con el fin de dar cabida a la diversidad, tanto social como ecológica.