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Arquitectos: APOLLO Architects & Associates
- Área: 213 m²
- Año: 2025






La muerte es una certeza, pero su arquitectura nunca ha permanecido estática. Cada época y cultura ha inventado una manera distinta de situar a los muertos en el mundo (cerca o lejos, a la vista o resguardados, de forma monumental o casi anónima), y esas decisiones siempre han tenido un peso social y político. Los cementerios son los lugares donde ese peso se vuelve legible en el espacio, transformando creencias y normativas en límites, senderos y nombres.
En ese sentido, un cementerio se comporta como una pieza de construcción de ciudad. Requiere accesos, límites y un orden interno que pueda crecer sin perder claridad. Depende tanto de la gestión del suelo y del agua como del simbolismo, y de la administración tanto como de la forma. Sin embargo, su verdadero desafío arquitectónico consiste en cómo hacer legible un territorio extenso y en constante evolución, preservando al mismo tiempo la intimidad de la visita. Los nombres deben ser localizables; las rutas deben seguir siendo legibles; los árboles crecen, los senderos cambian, las piedras se desgastan y los registros se acumulan. Lo que parece inmutable es, en la práctica, un sistema vivo diseñado para ser usado y recorrido de nuevo, mucho después de que el primer duelo haya pasado.





Colores vibrantes, mesas de ping pong, videojuegos, comida gratis y decoraciones extravagantes. Las fotografías de las oficinas de Silicon Valley de principios de la década del 2000 dieron la vuelta al mundo, como modelo de entornos laborales ideales y disruptivos, meticulosamente diseñados para atraer y retener talento en un mercado laboral altamente competitivo. Eran el extremo opuesto de los famosos cubículos de décadas anteriores. Sin embargo, con el tiempo, estas mismas empresas han invertido en crear entornos de trabajo más saludables y dinámicos, especialmente con un mayor contacto con la naturaleza y una mejor ergonomía para los empleados. Entre las innovaciones, han ganado terreno los llamados "escritorios de pie", que ofrecen flexibilidad y promueven una cultura de salud y bienestar. Tener la flexibilidad de trabajar de pie o sentado fomenta un mayor movimiento a lo largo del día y está demostrado que mejora el estiramiento, quema más calorías e incluso aumenta la concentración.

La Harvard Graduate School of Design (Harvard GSD) ha anunciado a la generación de 2025 del programa Loeb Fellows. Se ha seleccionado a diez profesionales y activistas de todo el mundo para unirse al programa Loeb Fellowship con el fin de expandir sus carreras e impulsar programas e iniciativas centradas en la equidad, la resiliencia y la acción colectiva.
Las diez personas seleccionadas son profesionales con una trayectoria consolidada que provienen de diversos ámbitos. Se ha reconocido a cada integrante por impulsar iniciativas que transforman los espacios públicos y las infraestructuras urbanas, abordando problemáticas de salud pública e injusticias ambientales, así como necesidades de vivienda y esfuerzos para preservar el patrimonio cultural, natural y arquitectónico de diversas regiones de todos los continentes.

El aumento de la población y de los precios inmobiliarios plantean importantes desafíos para la vivienda urbana. En una búsqueda desesperada de opciones de vivienda asequibles, los espacios de co-living comunitarios han surgido como una solución creativa, que ofrece condiciones de vida de calidad a través de estrategias inteligentes de optimización del espacio. Al implementar técnicas de diseño innovadoras, estas comunidades de vida compartida maximizan cada metro cuadrado para crear espacios funcionales dentro de sitios compactos.