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Arquitectos: Ferrier Marchetti Studio
- Área: 7700 m²
- Año: 2026



La arquitectura de hangares es una tipología edilicia relativamente nueva. Desde que los hermanos Wright almacenaron y repararon su aeronave en un hangar de madera construido en 1902, los/las diseñadores/as y constructores/as han continuado repensando el potencial de estas estructuras. Más allá de los aeropuertos y terminales propiamente dichos, los hangares son singulares por estar diseñados específicamente para albergar aeronaves o vehículos espaciales. Hoy en día, ¿cómo puede desafiarse y reimaginarse esta tipología?


A lo largo de los años, la arquitectura de los cines se ha reinventado continuamente. Desde experiencias cinematográficas que involucran múltiples sentidos hasta tecnologías materiales que reinterpretan la estética de épocas pasadas, el concepto de sala de cine ha permitido la recuperación, revitalización y renovación de numerosos espacios obsoletos, en ruinas o incluso protegidos históricamente. Al igual que el Majestic Cinema refleja una importante función comunitaria en Zanzíbar (Tanzania), muchos edificios del siglo XX han encontrado en la reutilización adaptativa una oportunidad para restaurar y preservar culturas, memorias y tradiciones que siguen siendo significativas para sus comunidades.


Profesionales del diseño han creado instituciones cívicas, centros gubernamentales, plazas públicas y muchos otros espacios como testimonio de valores individuales y compartidos. Dado que los espacios de encuentro e intercambio son elementos indispensables para la vida urbana, la arquitectura también puede funcionar como un vehículo para fomentar el entendimiento. Al promover el conocimiento y empoderar a la ciudadanía, las bibliotecas celebran las ideas, la curiosidad y la empatía.


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Crear una atmósfera que potencie las exposiciones y enriquezca la experiencia de quienes visitan y utilizan el espacio requiere un cuidadoso equilibrio entre preservar el carácter único de un lugar y adaptarlo para satisfacer las necesidades de la producción artística y cultural. El desafío radica en mantener la atmósfera industrial de un edificio y, al mismo tiempo, dar cabida a los requisitos específicos del diseño de exposiciones o a los diversos usos que requerirá la nueva edificación. Esta delicada tarea implica considerar detenidamente la distribución espacial, la selección de materiales y las soluciones de iluminación; aspectos que, en su conjunto, desempeñan un papel fundamental en la configuración del nuevo entorno.