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Arquitectos: Andres Francesconi, Carlos Di Napoli, Sebastian Stechina
- Área: 9013 m²
- Año: 2025


Caminamos sobre suelo "plano" todos los días y rara vez nos detenemos a pensarlo, pero ¿qué tan plano es en realidad? En la ciudad, los cordones están biselados, las aceras se inclinan hacia las rejillas y las calzadas tienen un bombeo central para escurrir el agua hacia cunetas poco profundas. En los suburbios y en los senderos sin pavimentar, el terreno irregular es la norma. En el interior de los edificios, por el contrario, buscamos una horizontalidad casi perfecta: marcos estructurales, losas y acabados se disciplinan para crear superficies de tránsito niveladas en nombre de la seguridad y la accesibilidad. Sin embargo, la planicidad es intrínsecamente incompatible con el agua. Una mirada más atenta revela un discreto repertorio de soluciones: ligeras pendientes en los accesos, umbrales elevados unos pocos milímetros y zonas húmedas con inclinaciones casi imperceptibles. El suelo se percibe como plano, pero en realidad está cuidadosamente calibrado —microtopografías que se hacen pasar por planos— para gestionar el agua sin llamar la atención.
¿Cuáles son las formas habituales en que los/las arquitectos/as "mantienen las cosas planas" mientras gestionan el agua, ese enemigo perenne de los edificios? Una forma útil de analizarlo es examinar de cerca tres situaciones recurrentes: las cubiertas o terrazas exteriores, los baños y otras zonas húmedas, y los planos de suelo exterior. Cada una de ellas recurre a un conjunto de herramientas ligeramente diferente —sistemas de pedestales regulables sobre impermeabilizaciones inclinadas, micropendientes hacia sumideros, desagües perimetrales ocultos, pendientes divididas— para mantener la ilusión de una superficie continua y nivelada. El estudio comparativo de estas situaciones revela cuánto esfuerzo de diseño se requiere para conciliar la percepción de planicidad con una realidad compleja.

El año 2024, tras un periodo de incertidumbre global, fue testigo de una compleja interacción entre desafíos y avances. Si bien las tensiones geopolíticas y las secuelas de crisis anteriores siguieron estando muy presentes, el enfoque se desplazó hacia la reconstrucción, con comunidades de todo el mundo en busca de soluciones locales y formas de progresar a pesar de las dificultades. El panorama arquitectónico de 2024 estuvo marcado por una creciente exploración de nuevos sistemas y tecnologías de construcción, a menudo inspirados en soluciones vernáculas. A escala urbana, se replanteó el potencial de los espacios para transicionar hacia dinámicas más peatonales, con una mayor presencia de áreas naturales y mejores oportunidades para el encuentro comunitario y la organización de eventos.
Los debates en torno a la descolonización, la preservación de las técnicas constructivas tradicionales y la integración de las narrativas locales en el diseño continuaron cobrando fuerza. En este sentido, el foco ya no estuvo tanto en estructuras singulares e icónicas, sino en proyectos ambientalmente responsables y socialmente conscientes que atendieran las necesidades específicas de las comunidades. Al mismo tiempo, nuevas tecnologías como los sistemas de inteligencia artificial continuaron impactando la profesión; sin embargo, cada vez se entienden menos como un reemplazo y más como herramientas a disposición de profesionales de la arquitectura y el diseño para optimizar sus procesos.

Combinando experiencia, saber, tradición, innovación y experimentación, Estudio Planta con sede en Buenos Aires, Argentina, se enfoca en fomentar la relación entre la arquitectura y la naturaleza utilizando la vegetación como material constructivo e integrando los espacios exteriores en la vida diaria. Abordando las diferentes características de cada sitio, la innovación programática, la sustentabilidad, el cuidado de los materiales nobles y también los detalles constructivos, la práctica define su identidad proponiendo formas de vida en sintonía con sus habitantes y entendiendo el legado que desde la arquitectura pueden dejar en la sociedad.