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Arquitectos: CHYBÍK + KRIŠTOF
- Área: 25000 m²
- Año: 2025








El espacio se ha convertido en un lujo en muchas de las ciudades más densamente pobladas del mundo, una realidad cada vez más difícil de ignorar. Mega Ciudades como Tokio, Shanghái, Bombay, Ciudad de México y São Paulo superan ya los 20 millones de habitantes, mientras que otros centros urbanos de Asia y África continúan expandiéndose rápidamente. Entre ellos destaca Delhi: si se mantienen las tendencias actuales, se prevé que se convierta en la ciudad más poblada del mundo en 2028. A medida que estas ciudades crecen, las viviendas —especialmente las de nueva construcción— responden a una nueva lógica: los metros cuadrados se reducen, el mobiliario se adapta y la vida cotidiana aprende a encajar y prosperar en entornos de alta densidad. Este cambio no se relaciona solo con el tamaño; refleja una nueva forma de habitar. Donde antes dominaba la amplitud, ahora prevalece la densidad. Cada rincón adquiere valor espacial y comercial, y la cocina se perfila como uno de los mayores retos del diseño habitacional contemporáneo.




¿Cómo surgen los pabellones en la arquitectura? ¿Qué rol desempeñan en los espacios urbanos? Más allá de las múltiples interpretaciones que existen alrededor del mundo, la figura del pabellón como principio y tipología arquitectónica tiende hacia la extroversión asociándose con un carácter centrífugo y de apertura visual hacia el horizonte que se vincula desde sus orígenes a la tienda de campaña resguardando de la intemperie. Los pabellones suelen identificarse con edificaciones aisladas e independientes que pueden llegar a promover aperturas laterales del espacio urbano, visuales panorámicas o introspectivas, reflexiones tecnológicas y experimentaciones materiales reconocibles desde su exterior o una vez en su interior.

Los proyectos de infraestructura a gran escala suelen tener como objetivo conectar ubicaciones distantes dentro de las áreas urbanas, facilitando un transporte, una logística y actividades comerciales más rápidos a lo largo de sus rutas. Sin embargo, aunque estos proyectos vinculan destinos lejanos, su imponente presencia física puede afectar significativamente a las comunidades locales. Esto puede provocar la desconexión y fragmentación de barrios que antes estaban integrados, la alteración de los espacios públicos y, en general, experiencias negativas al aire libre debido al ruido, la contaminación y la falta de atención y mantenimiento de estas infraestructuras.
No obstante, diversos proyectos exitosos del entorno construido han logrado reintegrar infraestructuras conflictivas a la comunidad mediante un diseño reflexivo de los espacios al aire libre; la Coulée verte René-Dumont de París es uno de los primeros ejemplos y el High Line de Nueva York, uno de los más destacados. El High Line demuestra cómo los proyectos al aire libre bien concebidos pueden mitigar la alienación causada por las grandes infraestructuras, fomentar la reconexión comunitaria, funcionar como centros culturales y económicos e incluso impulsar la revitalización económica, como ocurrió en Hudson Yards.
