Con crestas y valles que evocan los cercanos Alpes, la enorme cubierta del Estadio Olímpico de Múnich ha sido un hito local desde la inauguración de las Olimpiadas de 1972, para las cuales fue diseñado. Con la intención de presentar una nueva cara de la Alemania de posguerra, el estadio —de un carácter marcadamente moderno— buscaba integrarse en armonía con su entorno. Pese a estas modestas intenciones, la polémica rodeó al proyecto desde sus inicios, centrándose en el aumento desorbitado de los costos, la pérdida del patrimonio local y el sombrío espectro del pasado reciente del país.
El arquitecto neerlandés Aldo van Eyck construyó el Orfanato de Ámsterdam en 1960. Su diseño se centró en un equilibrio de fuerzas para crear tanto un hogar como una pequeña ciudad en la periferia de Ámsterdam.