
Los dioses del clima no han sido muy benévolos a mi llegada a la fábrica de Mara en las afueras de Brescia. Cuando uno piensa en Italia, especialmente en la industria del diseño, por lo general imagina locaciones bañadas por el sol, donde un Aperol Spritz siempre está al alcance de la mano.
Sin embargo, las condiciones climáticas son, a decir verdad, lo único que este fabricante italiano de mobiliario no puede controlar. Fundada en 1960 por Camillo —abuelo de la actual directora general Laura Marchina y un experimentado metalúrgico dedicado a la fabricación de, nada menos que, cañones de armas—, la empresa, al igual que la propia familia, mantiene todo muy cerca de casa. Muy cerca, de hecho. La historia de Mara no es solo 100% "Made in Italy", sino 100% Brescia. (Dato curioso: el nombre de la empresa es una contracción de "Marchina Arredamenti" o "Mobiliario Marchina".)




