
El derecho a vivir plenamente el espacio urbano y todas las posibilidades que este puede ofrecer siempre ha sido una realidad lejana para la gran mayoría de la población brasileña. En los últimos tiempos, sin embargo, parece que nos estamos alejando cada vez más de esta realidad. La sensación es que todos los días presenciamos más amenazas al derecho a la ciudad de la población, desde situaciones muy básicas, como el derecho a la libre circulación en São Paulo, hasta dimensiones simbólicas de la posibilidad de presencia de la población de bajos recursos en barrios ricos, como en Salvador. Es necesario hablar de estas amenazas con claridad y enunciarlas como tales (¡las palabras tienen fuerza!), pero también pensar en posibilidades de confrontación y resistencia política. ¿Qué se vislumbra en el horizonte en este inicio de 2020?
