
El término “derecho a la ciudad” estuvo en boca de quienes participaron en las jornadas de junio de 2013, que tuvieron como detonante el aumento de las tarifas del transporte público en varios estados de Brasil. También estuvo presente en las pancartas colgadas en ocupaciones de torres vacías y edificios abandonados del movimiento Ocupe Estelita, que desde 2008 lucha por la preservación del Cais José Estelita, en Recife (PE). Fuera del país, apareció en carteles turcos cuando se talaron árboles en el parque Gezi, en Estambul, para dar paso a un centro comercial.
Pero ¿qué significa, después de todo, el derecho a la ciudad, expresión vehementemente evocada por los movimientos sociales en los últimos años y que, en Brasil, adquirió territorialidad tras las movilizaciones de 2013?







