
El proceso de expansión de las ciudades, con el surgimiento de nuevos frentes de asentamiento, ocasiona la consecuente migración de sectores de la población residente y de los sectores productivo y comercial hacia nuevas áreas. Este fenómeno trae consigo, entre sus efectos, el vaciamiento funcional y demográfico de zonas consolidadas de las ciudades brasileñas, lo que genera una concentración de terrenos y edificaciones ociosos, subutilizados y degradados.
