
Caminar es más que un movimiento mecánico: es apropiarse cotidianamente del espacio de la ciudad. Estar en el entorno urbano de forma activa, percibiendo la ciudad y los detalles que forman parte de ella. Sin embargo, esta elección no siempre depende únicamente de la voluntad de las personas; también está vinculada a factores externos, como las condiciones físicas y sociales de las personas y la existencia o no de infraestructuras que permitan esta opción.