
Este artículo fue publicado originalmente por Common Edge como "Architecture, Aesthetic Moralism, and the Crisis of Urban Housing".
Puede que a algunas personas les sorprenda oír esto, pero la arquitectura no es planificación urbana. Tampoco es planificación de transporte, sociología, ciencia política ni geografía crítica. Sin embargo, la arquitectura —específicamente la arquitectura de apartamentos de obra nueva— se ha convertido en un chivo expiatorio en las redes sociales para la crisis de vivienda urbana actual: una gentrificación creciente impulsada por los desarrolladores inmobiliarios.
Por mera curiosidad, busqué en varias bases de datos académicas investigaciones que correlacionaran con éxito la estética arquitectónica de los apartamentos de obra nueva con la gentrificación. Aunque gran parte de la crítica y el público de las redes sociales insisten en culpar de la gentrificación al estilo actual de vivienda multifamiliar urbana —insulso, cúbico y saturado de paneles de revestimiento—, me temo que las investigaciones no respaldan esa postura. De hecho, un estudio publicado en un artículo académico sobre sistemas de alerta temprana de gentrificación en los barrios cita la arquitectura histórica como uno de los cinco factores predictivos de la gentrificación en el área de Washington D. C.





