
La pandemia de Covid-19 ha exacerbado las diversas deficiencias sanitarias y de infraestructura en los países en vías de desarrollo, en particular en Angola, que ya carga con el peso de sucesivas recesiones económicas.
Las periferias de los principales centros urbanos, con Luanda como caso paradigmático, son territorios críticos ante la enfermedad. Con casi un tercio de la población del país, de la cual el 80% vive en condiciones urbanas muy precarias, la combinación de factores —a saber: la falta de saneamiento básico, las altas densidades de construcción y población, el hacinamiento en las viviendas (tres personas por habitación), la inaccesibilidad a los servicios urbanos (bomberos, recolección de residuos sólidos, policía), la falta de espacio público y áreas verdes, las condiciones de insalubridad al interior de las viviendas, la fuerte dependencia del sector informal y las dificultades de acceso a la seguridad alimentaria y a los servicios de salud— constituye un escenario sumamente complejo.
