
Quien lleve 25 años escribiendo sobre diseño ha visto pasar innumerables tendencias. En retrospectiva, incluso me sonrío al pensar en algunas teorías, como aquella que auguraba que las cosas «desaparecerían». Eso fue lo que se pronosticó, de hecho, hace unas dos décadas con el avance de la digitalización.
Hoy sabemos que lo analógico no ha desaparecido y que aún queremos convivir con objetos que se puedan conservar y tocar. El regreso del disco de vinilo, por ejemplo, resultaba impensable para muchos y, sin embargo, los tocadiscos vuelven a gozar de una gran popularidad. Precisamente porque ahora tenemos acceso a millones de canciones a través de nuestros teléfonos inteligentes, la ceremonia de poner un disco conserva un encanto especial.


