
“Todo lo que se repite, perdura, y es eterno, por lo tanto, es sagrado. Por eso el fútbol de domingo es sagrado; por eso el sexo es sagrado; por eso cenar con mi madre el sábado es sagrado. Esto construye en mí un vínculo con la permanencia de todo, de todos los seres humanos, todos los sueños, todas las vidas, que, en este momento, atraviesan mi existencia”.

