
El año 1932 es un hito en la historia de Ceará. Una de las peores sequías jamás registradas azotó el sertón y dio lugar a una escena ya descrita en clásicos de la literatura brasileña —tales como Vidas Secas, de Graciliano Ramos, y O Quinze, de Rachel de Queiroz—: personas desplazadas que se ven obligadas a abandonar sus hogares para huir del hambre y la miseria.



