
Poner la mesa es una reflexión ilustrada de las arquitectas Florencia Köncke y Paula Olea Fonti. En los siguientes párrafos, las autoras desarrollan una primera aproximación al estudio de la mesa como “el centro de nuestra noción de domesticidad”(1). En la relación entre el espacio, los objetos y las personas y como catalizador social para la reunión y el intercambio.
En la casa medieval la mesa era desarmable y descansaba sobre caballetes. A partir de allí surgen los términos poner y levantar la mesa. La mesa estaba en constante uso y se realizaban sobre ella diferentes funciones a través del cambio de mobiliario según se necesitara. “No había mesa de comedor, solo una mesa que se utilizaba para preparar la comida, comer, contar el dinero y, de ser necesario, para dormir”(2).







