
En junio de 2026, el renovado Teatro Mauri reabrió sus puertas en el cerro Bellavista, en Valparaíso, históricamente el principal puerto de Chile. El edificio forma parte del legado modernista de América Latina y se ubica junto a La Sebastiana, una de las célebres residencias del poeta Pablo Neruda. Fue diseñado por el arquitecto Alfredo Vargas Stoller, autor de otros íconos de la arquitectura moderna en Valparaíso, como el Edificio Cooperativa Vitalicia y el Conjunto de Viviendas Vargas en Viña del Mar. El Teatro Mauri se inauguró en 1951 como sala de espectáculos y cine. Tras un incendio a principios de la década de 1990, cayó en desuso y sirvió solo de manera esporádica como espacio para fiestas y eventos locales. En 2015, fue adquirido por la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes (SCD), organización que encargó su restauración a la arquitecta Laura Garrido y al arquitecto Gregorio Garretón.
El edificio del Teatro Mauri fue originalmente una iniciativa del empresario de origen español Sebastián Collado Mauri, quien también construyó La Sebastiana, la residencia que más tarde fue adquirida por Pablo Neruda en 1959. Collado fundó la fábrica de baldosas más antigua de Chile, llamada "El Sol", que sigue en funcionamiento en la Región de Valparaíso. Las baldosas de Collado aún pueden encontrarse en las casas tradicionales de Valparaíso, así como en espacios públicos como la Plaza Victoria, y ahora en el recientemente reabierto Teatro Mauri. La iniciativa de la SCD forma parte del proceso de consolidación de Valparaíso como ciudad musical, tras su designación en 2019 por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Música. Su reapertura ocurre en un momento especialmente significativo para reivindicar la relación entre la calidad de vida y las artes, en medio de un contexto político nacional de recortes presupuestarios a las actividades culturales de todo tipo.

A lo largo de casi siete décadas, el edificio experimentó múltiples intervenciones que alteraron paulatinamente su espacialidad y materialidad originales. Una primera fase de restauración entre 2017 and 2020 permitió una apertura parcial, con una sala de 70 butacas instalada provisionalmente en el vestíbulo original. Un segundo proyecto, liderado por la arquitecta Laura Garrido y el arquitecto Gregorio Garretón, comenzó en 2016 para restaurar la totalidad del edificio, luego de un diagnóstico estructural favorable. Se constató que el sistema constructivo, compuesto por bloques de hormigón confinados entre columnas, vigas y losas de hormigón armado, presentaba únicamente daños superficiales. Los principales desafíos para devolver el edificio a su volumen único original diseñado por Vargas Stoller fueron el desmontaje de una cubierta provisional instalada en 1991 y las numerosas modificaciones parciales realizadas para sus usos ocasionales posteriores. Las obras del nuevo proyecto se llevaron a cabo entre 2024 y 2026, bajo la inspección técnica de obra del arquitecto Alonso Pizarro.
El proyecto de restauración integral buscaba recuperar el propósito original del edificio moderno como espacio escénico, adaptándolo en esta ocasión a las exigencias tecnológicas y acústicas contemporáneas. La intervención se concentró en los 1.200 metros cuadrados de interior, sin alterar la conocida fachada Art Decó del edificio. Los criterios generales de la intervención priorizaron materiales de origen nacional —como paneles de velo negro y lana de vidrio, y listones de pino—, además de un impacto mínimo en las propiedades colindantes para preservar las vistas, en consonancia con la tradición de Valparaíso. Se incorporó una nueva cubierta de acero con vigas reticuladas, junto con un refuerzo estructural de fibra de carbono en columnas y muros. Una de las principales intervenciones consistió en excavar bajo el edificio original para albergar camarines, baños, salas técnicas y bodegas subterráneas.


Para el nuevo equipamiento escénico, se renovó el escenario con un sistema de vigas motorizadas, una pasarela técnica intermedia que divide las dos zonas de platea y revestimientos acústicos. La sala de conciertos cuenta con un aforo flexible, gracias a 80 butacas retráctiles con el mismo mecanismo que el centro cultural NAVE, lo que permite albergar entre 195 y 780 personas, incluyendo 514 de pie en la platea principal. Concebido originalmente como cine, en su versión contemporánea el Teatro Mauri ha sido proyectado de manera exclusiva para presentaciones musicales, diseñado para adaptarse a cualquier tipo de sonoridad. La iniciativa de la SCD evitó que el edificio modernista fuera convertido en la bodega de un supermercado, tras haber recibido un 10 por ciento de financiamiento estatal en 2015. El proyecto cultural se enfoca en la difusión de la música chilena, mediante una convocatoria abierta para artistas y una programación diseñada para coexistir con la dinámica urbana, nocturna y turística que caracteriza a la zona.
Entre otras noticias recientes sobre arquitectura cultural en el mundo, destaca el anuncio del proyecto ganador del concurso internacional para diseñar el nuevo Museo Nacional del Ecuador (MUNA) en Quito, a cargo de Studio Campo Baeza, con sede en Madrid, junto a la oficina quiteña Maoda. Asimismo, la oficina mexicana Palma + Taller TO fue seleccionada recientemente para diseñar el nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC Panamá), descrito como "una nueva infraestructura cultural abierta a la ciudad, concebida desde la identidad, el clima y el paisaje de Panamá". Entre los grandes proyectos culturales que avanzan en el mundo se encuentran la Ópera de Shanghái de Snøhetta, el Centro de Artes Escénicas Dar al Funoon de Frank Gehry en Abu Dabi, y la institución cultural "Large" de RCR Arquitectes en la Île Seguin de París.
Este artículo fue escrito por Antonia Piñeiro. La traducción fue realizada mediante IA.










