
Desde agosto de 2025, se ha intensificado el debate en Dallas, Estados Unidos, sobre el futuro de uno de sus hitos modernos: el Ayuntamiento de Dallas, diseñado por I.M. Pei & Partners. Este mes, el Concejo Municipal de Dallas continuará evaluando si reparar, vender o demoler el edificio de 47 años de antigüedad, ante la creciente preocupación por un mantenimiento postergado durante largo tiempo y la necesidad de una inversión importante. A finales de octubre, los y las concejales iniciaron sesiones de audiencia pública y reuniones de comités para recabar la opinión de los habitantes. Mientras que quienes defienden la preservación y algunos/as concejales instaron a realizar un estudio completo de las opciones de reparación y a declarar el inmueble monumento histórico, otros sectores enfatizaron las preocupaciones financieras y operativas.
Quienes apoyan la preservación destacan la importancia cívica y arquitectónica del edificio, mientras que quienes abogan por la demolición señalan los altos costos de mantenimiento y el potencial de redesarrollo de este terreno de ubicación central. Una petición para “Salvar el Ayuntamiento de Dallas”, que exige al concejo detener los planes de demolición y encargar un estudio de renovación transparente, sigue abierta para recibir firmas. Por su parte, el alcalde ha manifestado que desea analizar todos los hechos antes de tomar una postura sobre si la ciudad debe reubicarse o invertir en las reparaciones. El caso se suma a la creciente lista de íconos modernistas en todo el mundo que enfrentan un futuro incierto, lo que desata debates culturales más amplios sobre el patrimonio cívico y la infraestructura pública.

El edificio del Ayuntamiento de Dallas es ampliamente reconocido como un ejemplo distintivo de la arquitectura brutalista en los Estados Unidos. Diseñada por I.M. Pei & Partners y construida entre 1972 y 1978 en un terreno de 11.8 acres (unas 4.8 hectáreas) cerca del centro, la estructura abarca casi un miñón de pies cuadrados (unos 93,000 metros cuadrados), que incluyen más de 374,000 pies cuadrados (34,700 metros cuadrados) de oficinas, dos niveles de estacionamiento subterráneo para 1,426 automóviles e instalaciones públicas como la Sala del Concejo, la Sala de Banderas y el Gran Patio. Su característico perfil de pirámide invertida cuenta con seis pisos que se ensanchan a medida que ascienden, con una fachada de concreto colado en obra inclinada hacia afuera a 34 grados. Cada piso es aproximadamente nueve pies (unos 2.7 metros) más ancho que el inferior. El equipo de diseño describió el proyecto como una “combinación inseparable de edificio y parque”, alejándose deliberadamente del modelo corporativo convencional de gran altura para ofrecer un espacio público abierto de gran escala.
Más allá de sus características arquitectónicas, el edificio posee un profundo valor social como emblema de la identidad cívica de Dallas. Reemplazó al Antiguo Edificio Municipal, que funcionaba tanto de ayuntamiento como de cuartel general de la policía, y donde el presunto asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald, fue asesinado a tiros por Jack Ruby el 24 de noviembre de 1963. El edificio de Pei no tuvo relación alguna con ese suceso, aunque ambos inmuebles suelen confundirse en la memoria colectiva. Desde su inauguración, la plaza del Ayuntamiento, parte fundamental del diseño de Pei, ha albergado protestas, desfiles y concentraciones públicas, convirtiéndose en uno de los primeros espacios cívicos abiertos a gran escala en la ciudad. A lo largo de casi medio siglo, el edificio se ha consolidado como un símbolo reconocible de Dallas, apareciendo en producciones como la película RoboCop (1987) y el proyecto musical de Solange, When I Get Home (2019).

No obstante, a pesar de su relevancia histórica y arquitectónica, diversos informes señalan que el edificio muestra signos evidentes de deterioro en su infraestructura, desde filtraciones de agua hasta fallas en los sistemas eléctricos. El personal municipal y la prensa han advertido durante años sobre la falta de financiamiento para las instalaciones de la ciudad, con estimaciones para las mejoras necesarias que varían ampliamente, desde unos 60 millones hasta 345 millones de dólares. Ante esta realidad, los esfuerzos por asegurar su protección patrimonial comenzaron a principios de este año. En febrero de 2025, quienes integran la Comisión de Monumentos Históricos votaron a favor de iniciar la declaración del Ayuntamiento como monumento histórico local, y en marzo la comisión votó por unanimidad avanzar con dicho proceso.
En agosto de 2025, el alcalde instruyó al Comité de Finanzas del Concejo Municipal evaluar el Ayuntamiento e identificar las opciones más “fiscalmente responsables” para su futuro, lo que dio inicio formal a la revisión actual. Esto abrió un nuevo debate público que busca equilibrar el valor cultural del inmueble frente al aumento de los costos de mantenimiento. En octubre, el personal municipal presentó evaluaciones actualizadas que muestran costos de reparación más elevados de lo previsto, con proyecciones que sugieren que las reparaciones y los gastos operativos a diez años podrían alcanzar varios cientos de millones de dólares, según el escenario. Estas cifras intensificaron las discusiones sobre si reparar o demoler el edificio, trasladar el gobierno municipal o vender la propiedad en el centro de la ciudad.

Algunos líderes locales argumentan que vender el terreno, ubicado junto a un nuevo centro de convenciones proyectado para inaugurarse en 2029, podría abrir valiosas oportunidades de redesarrollo. Entre las posibilidades en discusión se encuentra una nueva arena para los Dallas Mavericks y los Dallas Stars, ya que ambos equipos exploran ubicaciones para una futura sede ante el vencimiento de sus contratos de arrendamiento en el American Airlines Center en 2031. El alcalde ha manifestado que desea que ambos equipos permanezcan en Dallas. “Deshacerse de un edificio histórico para construir un estadio es una forma de hacer negocios extremadamente propia de Dallas”, declaró el especialista en preservación histórica Ron Siebler a The Dallas Morning News. Por el contrario, las peticiones y campañas en redes sociales que defienden la preservación rebaten estos argumentos, enfatizando la relevancia cultural de la obra y señalando que, incluso si los costos de renovación resultan elevados, probablemente seguirán siendo menores que el gasto combinado de la demolición y una nueva construcción.
A principios de noviembre de 2025, una serie de reuniones gubernamentales aceleró el debate. El 3 y 7 de noviembre, una Sesión Conjunta Extraordinaria de los comités del concejo revisó el informe sobre el “Estado del Ayuntamiento de Dallas”, en la cual el personal técnico entregó memorandos de seguimiento que detallaban los costos de reparación y los posibles escenarios. El 4 de noviembre, el Comité de Finanzas del Concejo recomendó que el pleno del órgano legislativo evaluara formalmente alternativas para el edificio existente, incluyendo la reparación, reubicación, venta u otras opciones operativas e inmobiliarias. Este proceso culminó el 12 de noviembre, cuando el Concejo Municipal votó 12 a 3 para instruir al personal que procediera con dichas evaluaciones, una decisión ampliamente interpretada como una amenaza directa para la obra de Pei, lo que desató una fuerte reacción ciudadana. Como consecuencia, las peticiones de preservación, columnas de opinión, análisis de especialistas y campañas en redes sociales se intensificaron, al tiempo que organizaciones como DOCOMOMO-US catalogaron públicamente el edificio en su lista de patrimonio amenazado.

La designación histórica pendiente por parte de la Comisión de Monumentos, combinada con la exploración de alternativas por parte del Concejo, ha generado una pugna legal y política entre la preservación patrimonial y las prioridades financieras. Se espera una decisión final por parte del Concejo Municipal para finales de año. Esta situación refleja otros casos recientes en los que se sopesan los costos de mantenimiento de obras modernistas frente a su relevancia cultural y arquitectónica. A principios de este año, una campaña ciudadana en Japón propuso nuevos usos para el Gimnasio de la Prefectura de Kagawa de Kenzo Tange, bajo amenaza de demolición desde febrero de 2023. En junio, los habitantes de Melbourne lograron asegurar la permanencia del MPavilion de Tadao Ando hasta 2030, a pesar de haber sido concebido originalmente como una estructura temporal. Un ejemplo comparable en los Estados Unidos es el Ayuntamiento de Boston, diseñado por Kallmann, McKinnell & Knowles y completado en 1968. Aunque en su momento fue ampliamente criticado por ser inhóspito e ineficiente, e incluso se propuso su demolición en repetidas ocasiones, Boston finalmente optó por renovar y revitalizar la estructura, demostrando cómo los cuestionados referentes del brutalismo pueden adaptarse para un futuro sostenible.
Este artículo fue escrito por Antonia Piñeiro. La traducción fue realizada mediante IA.



