
En los últimos años, la integración de la neurociencia y la arquitectura ha revolucionado nuestra comprensión de cómo los entornos construidos influyen en el bienestar, el comportamiento y la cognición humana. Este campo interdisciplinario, conocido como neuroarquitectura, explora las conexiones entre el diseño espacial, la función cerebral y la psicología, ofreciendo pautas para crear entornos que promuevan la salud, la creatividad y la resiliencia emocional.
En este contexto, comenzamos esta recopilación con tres artículos que abordan la relación entre la arquitectura y la mente subconsciente. El primero fue escrito por Ann Sussman quien, junto a Justin B. Hollander, es coautora de dos libros sobre el tema: Cognitive Architecture y Urban Experience + Design. Los autores sugieren que una vez que entendemos cómo observamos los edificios, nunca volveremos a ver la arquitectura de la misma manera. Las demás secciones abordan cómo los/las arquitectos/as emplean este conocimiento para diseñar con un enfoque más centrado en las personas, fomentar el acceso equitativo a los espacios verdes y desarrollar una arquitectura con beneficios terapéuticos. Estos son solo algunos ejemplos de cómo los/las diseñadores/as aprovechan la neurociencia para crear espacios en sintonía con las necesidades humanas.














