
Cuando el encargo para diseñar una nueva oficina exige algo fresco, dinámico y moderno —un espacio donde las y los empleados disfruten estar y, fundamentalmente, trabajar, que les ayude a concentrarse en sus tareas individuales pero también a relajarse, colaborar y crear—, existen pocos puntos de partida tan idóneos como la rueda de colores. A medida que el mundo del trabajo y los diversos entornos donde se desarrolla se vuelven menos formales y restrictivos en su diseño, los/las arquitectos/as, diseñadores/as y, lo que es más importante, sus clientes, están jubilando a la oficina aburrida y monótona para buscar alternativas más expresivas y coloridas fuera de lo convencional.
Si bien la capacidad del azul para mejorar la concentración, estimular el pensamiento y aportar claridad mental ayuda a incrementar la productividad, el cuerpo humano también requiere períodos regulares de descanso y relajación. En este sentido, los colores cálidos como los amarillos propician la relajación a través del calor y el confort, resultando ideales para las zonas de descanso. Por su parte, los rojos y naranjas fomentan la creatividad y la expresión, por lo que son de gran utilidad en áreas destinadas a la colaboración social, mientras que el verde propicia un enfoque más calmado y equilibrado, ideal para otro tipo de reuniones.

















