
Estamos a punto de terminar el año más cálido de los últimos 125 mil años. En los últimos días, las altas temperaturas han influido negativamente en la vida cotidiana de una gran parte de la población, principalmente de aquella que pasa la mayor parte del día en las calles, lejos de los espacios climatizados. El exceso de calor tiene distintas fuentes, tanto naturales como catalizadas por la actividad humana, y ante un futuro nada prometedor respecto a este tema, es necesario buscar medidas estructurales para combatir la forma en que este puede deteriorar la salud de la población.
En una entrevista con G1, la profesora de la FAUUSP e investigadora del Laboratorio de Confort Ambiental y Eficiencia Energética, Denise Duarte, destaca la posibilidad de que los gobiernos locales instalen oasis urbanos en diferentes puntos de la ciudad. Estos espacios servirían como puntos para combatir el estrés térmico que el calor genera en quienes transitan por el espacio público; no solo en las personas en situación de calle, que ya se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad, sino también en los peatones que pasan horas desplazándose de ida y vuelta al trabajo.







