
A medida que los gobiernos de todo el mundo se enfrentan a las crisis ambientales, la industria de la construcción se apresura a reevaluar el diseño sostenible y a desarrollar nuevas metodologías para medir su eficiencia. En este contexto, los sistemas de certificación de edificación sostenible (GBCS, por sus siglas en inglés) comenzaron a cobrar fuerza en el siglo XX para evaluar y promover prácticas de construcción amigables con el medio ambiente. No obstante, el Sur Global enfrenta desafíos particulares al construir ciudades sostenibles, ya que sus naciones en desarrollo exigen un enfoque propio para diseñar una arquitectura adecuada, económica e inspiradora para su futuro.
Estos sistemas de certificación se diseñan para evaluar el desempeño de un edificio desde una perspectiva ambiental y de sostenibilidad. Su objetivo es proporcionar herramientas y métodos para medir el impacto ambiental y la eficiencia en el uso de recursos de una obra. Así, aspectos que van desde el consumo de energía hasta el rendimiento de los materiales se miden de manera estandarizada para permitir comparaciones optimizadas entre distintas opciones de diseño. Las estructuras que alcanzan el nivel de calidad requerido reciben un certificado que lo acredita, otorgado por un consejo de edificación sostenible local o internacional.





