
Incluso antes de habituarnos al home office, algunas oficinas ya se preocupaban por el bienestar de sus equipos y por cómo atraer nuevos talentos a sus espacios físicos. En este contexto, las salas de descompresión ya se habían convertido en piezas fundamentales del programa arquitectónico para demostrar que la empresa se interesa por estimular la convivencia, aliviar la presión cotidiana y brindar momentos de disfrute durante la jornada laboral. Hoy en día, con el regreso de muchas personas a las oficinas, este tipo de ambientes resulta cada vez más indispensable para garantizar el bienestar del personal, así como para mejorar su rendimiento.

























