
Las fachadas son la carta de presentación de cualquier edificación; es donde las personas se forman las primeras impresiones del entorno en el que ingresan. Asimismo, son la parte de la construcción que queda más expuesta a la intemperie y a la contaminación de las calles, lo que exige un mantenimiento periódico. En este artículo, presentamos algunos consejos que pueden ayudar al momento de renovar el frente de su casa.
Se denomina fachada a la parte externa de la construcción que colinda con el exterior, ya sea hacia la calle, hacia las construcciones vecinas o hacia su entorno. La fachada frontal, por lo general, es aquella que define el acceso principal, por donde se ingresa al lugar. Al ser una superficie externa vertical (a diferencia del techo, que es exterior pero horizontal o inclinado y, por lo tanto, posee otros atributos), las fachadas reciben acabados específicos para proteger la edificación de la radiación solar, las lluvias, los vientos y otras inclemencias climáticas, así como de la contaminación de las grandes ciudades. Sin embargo, al estar expuestos constantemente a la intemperie, estos materiales sufren un desgaste progresivo, degradándose con el paso del tiempo.










