
Las escaleras suelen ser una parte inevitable del ADN de un edificio. Hoy en día, las escaleras no solo cumplen una función práctica, sino que también se convierten en un elemento de diseño por derecho propio, sobre todo si se combinan con un color que garantice captar la atención. Entre los colores cálidos, el rojo es considerado el más poderoso. Por un lado, evoca sentimientos de alegría y energía; por el otro, sensaciones de alerta y peligro. El rojo puede estimular toda una gama de emociones. Por lo tanto, su uso debe ser cuidadoso, delicado y deliberado.
La impresión de cada una de las escaleras presentadas varía en consonancia con los matices de rojo elegidos. Los tonos de rojo más oscuros tienden a mimetizarse con los tonos marrones y grises, mientras que los tonos más vibrantes hacen que la escalera parezca casi una escultura exenta en el espacio. Ambas opciones poseen cualidades propias que enriquecen los proyectos.






















































