
Las figuras y fragmentos de cerámica hallados en el sitio arqueológico neolítico de Mureybet, en el valle del Éufrates Medio, en Siria, revelan que el trabajo con la arcilla y el fuego se remonta al séptimo milenio antes de Cristo. Esto significa que el oficio de la cerámica es una de las actividades más antiguas de la historia de la humanidad. Más de 9,000 años después, la cerámica y todas sus derivaciones se han convertido en uno de los materiales más utilizados en la construcción, presente en diferentes etapas, desde la estructura hasta los acabados.
La cerámica es el material resultante de la combinación entre el fuego y la arcilla, la cual puede tener diversas composiciones que incluyen elementos metálicos y no metálicos provenientes del suelo. Además de su maleabilidad natural cuando está hidratada, al someterse a altas temperaturas la arcilla adquiere resistencia mecánica y se convierte en un buen material para el aislamiento térmico y acústico, propiedades fundamentales para la construcción. A partir de sus similitudes químicas, hoy la industria clasifica los materiales cerámicos en cinco categorías: vidrio, cerámicas avanzadas, abrasivos, cemento y cerámica tradicional.







