
Pocos espacios resultan tan íntimos y contemplativos como las salas de oración. Diseñadas tanto como estructuras independientes como integradas en proyectos de mayor envergadura, estas salas se conciben como una arquitectura de la introspección. Ya sea que se ubiquen dentro de un lugar de culto o un espacio funerario, o bien que respondan a un propósito particular, estas salas silenciosas ofrecen áreas de tranquilidad para reflexionar sobre la vida y el paso del tiempo. Al reflejar nociones más amplias sobre espiritualidades y credos específicos, se diseñan como espacios de gran carga simbólica y refugio.











