
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha diseñado para simbolizar y venerar valores y creencias compartidas. Esto es especialmente evidente en las catedrales y los lugares de culto, estructuras que trascienden las fronteras ambientales, económicas y culturales. Estos edificios abarcan el ritual y la congregación, al tiempo que exploran la relación entre la experiencia humana y lo divino. Hoy en día, las catedrales se están reimaginando para la vida contemporánea y las nuevas tradiciones constructivas.
