
Caracterizada por una estructura sencilla y una techumbre a dos aguas, la tipología tradicional del granero responde a su función original: resguardar productos agrícolas y ganado. Sin embargo, en los últimos años, la estética del granero ha evolucionado enormemente, despertando el interés de profesionales del diseño gracias a su perdurable encanto rústico, su geometría minimalista, su ornamentación refinada y su modularidad, cualidades que desde hace tiempo la hacen popular en los refugios de campo. Reinterpretada para adaptarse a un estilo contemporáneo, esta tipología de aire vintage ha conquistado proyectos modernos que buscan ofrecer un escape de la acelerada y densa realidad urbana. Ya sea restaurando granjas históricas o construyendo nuevas viviendas diseñadas a imagen de un granero, los y las arquitectos/as se han inspirado en los orígenes industriales de los graneros tradicionales, pero añadiendo un toque moderno.


















