
Babyn Yar, un barranco en Kyiv, la capital ucraniana, fue testigo del asesinato de más de 33 000 personas judías —hombres, mujeres, niños y niñas— los días 29 y 30 de septiembre de 1941. Escenario de una de las mayores masacres perpetradas por las tropas de ocupación alemanas contra la población judía durante la Segunda Guerra Mundial, Babyn Yar se convirtió en el símbolo del «Holocausto de las balas».
Aunque el suceso trágico principal ocurrió en 1941, durante todo el período de ocupación el lugar siguió siendo utilizado como sitio de ejecución por las fuerzas alemanas. De hecho, se estima que entre 70 000 y 100 000 personas perdieron la vida en Babyn Yar. Ante la ausencia de una arquitectura que diera testimonio de la tragedia, y con solo un paisaje «fracturado» como vestigio, resultó sumamente difícil consolidar un espacio de memoria y obtener el reconocimiento público.


























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