
Intro: Los sistemas GPS y los servicios basados en la localización (LBS) permiten acceder a una gran cantidad de datos que actualmente se utilizan sobre todo para el análisis del tráfico, pero que, si se procesan adecuadamente, podrían abrir infinitas posibilidades para la planificación.El acceso a este Big Data de movilidad ya no es un privilegio exclusivo de las grandes ciudades; por el contrario, es posible aplicar eficazmente estas tecnologías en territorios cada vez más diversos, desde megarregiones hasta distritos y ciudades delimitadas. Estos datos, al compararse retrospectivamente con información recopilada con anterioridad, se prestan a múltiples aplicaciones indirectamente relacionadas con el problema del tráfico, tales como estudios sociodemográficos o económicos. Systematica abre las puertas de su laboratorio para mostrarnos el potencial y los límites de estas herramientas a partir de una experiencia directa: un proyecto de investigación desarrollado en el área de Los Ángeles.
Para la Bienal de Urbanismo\Arquitectura de Shenzhen (UABB) de 2019, titulada "Interacciones urbanas" (del 21 de diciembre de 2019 al 8 de marzo de 2020), ArchDaily colabora con los/las curadores/as de la sección "Eyes of the City" para estimular el debate sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la arquitectura y la vida urbana. La siguiente contribución forma parte de una serie de essays científicos seleccionados a través de la convocatoria de ponencias de "Eyes of the City", lanzada como preparación para las exposiciones: se invitó a académicos/as internacionales a enviar sus reflexiones en respuesta a la declaración de los/las curadores/as Carlo Ratti Associati, Politecnico di Torino y SCUT, que se puede leer aquí.
En la planificación del transporte, históricamente se realizaban conteos manuales y automáticos de tráfico, así como encuestas de viaje personales y de hogares, para recopilar datos sobre el comportamiento de desplazamiento. Hoy en día, la disponibilidad de datos de movilidad ha provocado cambios disruptivos en este enfoque, colocando a los/las planificadores/as de transporte en un rol más proactivo y ofreciendo un conjunto de herramientas analíticas para inversores de riesgo, tomadores de decisiones urbanas u otros/as expertos/as en planificación que buscan mejorar la movilidad urbana.















