
Situada sobre una colina en Mauer, en las afueras de Viena, la Iglesia de Wotruba fue la culminación de la vida del escultor Fritz Wotruba (a menudo se olvida al arquitecto del proyecto, Fritz G. Mayr). A mediados de la década de 1970, Mayr completó el proyecto un año después de la muerte de Wotruba, ampliando el modelo de arcilla del artista para crear una escultura habitable y funcional de concreto. Como se puede apreciar en estas imágenes de Denis Esakov, el resultado es un caótico conjunto brutalista que juega con los límites entre el arte y la arquitectura.




























