
El mundo actual está cambiando. El centro del desarrollo se ha trasladado a Asia, donde ya vive más de la mitad de la población urbana mundial. En el futuro, los asentamientos asiáticos superarán en número a los de otros continentes. Y, lo que es más interesante, la urbanización del Lejano Oriente no tiene nada que ver con lo ocurrido en Occidente, donde el suburbano ha terminado por dominar el paisaje y la vida de la mayoría de las personas. En Asia, las actividades se mezclan y es posible encontrar la producción agrícola conviviendo con viviendas, templos o fábricas de alta tecnología. Se trata de un nuevo tipo de mixité y, si se gestiona adecuadamente, parece algo más sostenible que una periferia europea o estadounidense.
En este contexto, hay otro aspecto que apenas comienza a desarrollarse. Se trata de un espacio público capaz de estructurar este paisaje particular y de proporcionar tanto espacios sociales como un sentido de identidad al lugar. En cierto modo, está desarrollando lo que el urbanismo paisajístico ha teorizado durante algún tiempo. Pero aquí es una cuestión concreta, especialmente en lugares como Taiwán, donde es posible algún tipo de participación pública en la política. Es similar a lo que ocurrió en los inicios de la escuela de arquitectura del Tesino en el sur de Suiza, o durante los Juegos Olímpicos de Barcelona en Cataluña: esos acontecimientos únicos de creación de ciudad donde se propusieron innovaciones de planificación o diseño que dieron forma a nuevas maneras de hacer urbanismo. Pero aquí es algo que "resuena" con lo que podría ser la mayor parte del mundo urbano futuro.
Sheng-Yuan Huang y sus colegas de Fieldoffice son la vanguardia de este movimiento arquitectónico, que está produciendo una nueva forma de vida colectiva en términos de diseño y cultura. También son quienes, de alguna manera, ponen a prueba nuevos sistemas de planificación y diseño; es decir, experimentos de los que podemos aprender sobre lo que podrían ser la ciudad y el paisaje asiáticos. A la luz de esto, este libro es un primer intento de enmarcar el trabajo de Fieldoffice en términos de creación de ciudad, pero también de resaltar aquellos aspectos del proceso de diseño urbano que pueden ofrecer una referencia a planificadores/as y diseñadores/as de todo el mundo. De hecho, en última instancia, el trabajo de Sheng-Yuan Huang y Fieldoffice es una reflexión sobre lo que es cualquier ciudad real.






