
La arquitectura consiste en el diseño de espacios para la ocupación humana. Más allá de la habilidad de los arquitectos/as para diseñar espacios que influyan en el comportamiento humano, existe por lo general una deficiencia a la hora de anticipar y reaccionar ante el comportamiento de los ocupantes. Para crear entornos que impulsen el bienestar, la productividad y el compromiso social, se debe fomentar una relación simbiótica entre los edificios y el comportamiento humano. De hecho, la intersección de estudios arquitectónicos y antropológicos forma un marco revelador para el diseño de espacios físicos informados por el comportamiento humano y el contexto cultural.
La antropología es el estudio de las sociedades humanas, culturas y su desarrollo a lo largo del tiempo. Frecuentemente, ofrece información sobre cómo las personas interactúan con su entorno, una temática que beneficia a la práctica arquitectónica. La importancia de la antropología para la arquitectura también radica en proporcionar sensibilidad cultural y consideraciones de equidad social, al mismo tiempo que promueve el diseño de espacios centrados en sus usuarios.




